
Los que empiezan a trabajar con arcilla, tarde o temprano se encuentran con resultados que no esperaban: pequeños levantamientos, grietas muy finas, el esmalte descascarillándose y desprendiéndose del bizcocho. A menudo estos defectos aparecen en la última fase del proceso, cuando la pieza parecía lograda, o aparecen algún tiempo después de la cocción.
Estos fenómenos no indican necesariamente un error grave, sino que a menudo son signo de tensiones internas entre el cuerpo cerámico y el esmalte, que surgen cuando una o varias fases del proceso (elaboración, secado, glaseado o cocción) no se han equilibrado correctamente. Aprender a reconocerlas y prevenirlas puede reducir el desperdicio, el tiempo de procesamiento y la frustración.
¿Qué es la descamación o el desconchamiento?
El desconchamiento aparece como una descamación superficial del esmalte: la capa vitrificada tiende a levantarse o desprenderse en pequeñas escamas, dando la impresión de que la superficie se está «pelando».

Causas principales:
1. Coeficiente de dilatación incompatible: el soporte se contrae más que el esmalte durante el enfriamiento.
2. Limpieza insuficiente del bizcocho: una superficie polvorienta impide que el glaseado se adhiera correctamente.
La esponja utilizada no debe estar sucia de jabón y las manos deben estar limpias para evitar la transmisión de grasa por la manipulación de la pieza.
3. Aplicación de Engobe sobre bizcocho: el Engobe está diseñado para aplicarse sobre arcilla cruda dura como el cuero, pero es habitual que algunos ceramistas lo apliquen también sobre bizcocho. Entonces, ¿por qué no aparece el defecto? Porque en este caso, el Engobe debe aplicarse más diluido para evitar que quede una capa demasiado gruesa en la superficie del objeto.
4. Saliente térmico durante el enfriamiento: los hornos con cámaras pequeñas se enfrían más rápido. Aunque el termocomputador te permita controlar el descenso de temperatura, es esencial comprobar la temperatura interna antes de abrir el horno y, si es posible, dejar que se enfríe completamente.
5. Esmalte o Cristallina aplicados con un grosor excesivo.
Craquelé: las microfisuras casi invisibles

El cuarteado, también conocido como craquelado, es un defecto más sutil que el desconchado.
Aparece como una densa red de grietas muy finas, a veces sólo visibles a contraluz, y se produce cuando el esmalte se contrae más que el soporte durante el enfriamiento, es decir, en condiciones opuestas al desconchado.
A menudo se busca intencionadamente como expresión artística, eligiendo un esmalte con un coeficiente de dilatación elevado en comparación con la arcilla, pero si no se desea, es un defecto importante, sobre todo para los objetos destinados a estar en contacto con agua o alimentos, ya que favorece la absorción de humedad.
Estas son las razones:
1. Presencia de chamota en la arcilla:
La chamota da un aspecto texturado y rugoso, pero no es compatible con una aplicación uniforme del esmalte.
2. Secado desigual. Grosor irregular o secado demasiado rápido.
3. Fluctuaciones de temperatura, similares al desconchado.
Microcraquelado
Se produce en forma de micropuntos o microburbujas que a veces son casi invisibles y se hacen evidentes cuando el artefacto se destina al uso alimentario.
A través de estos micropuntos puede penetrar la humedad, creando manchas bajo el esmalte.
Hay dos razones por las que se produce: que la galleta no se hornee a la temperatura adecuada y que el cristalina/esmalte se aplique con la densidad o cantidad incorrectas.
Por tanto, para el próximo proyecto bastará con hornear la galleta a su temperatura óptima y mejorar la aplicación del glaseado.

Cáscara de naranja

El glaseado cocido tiene un aspecto irregular y granuloso, similar a la superficie de una piel de naranja.
Este defecto se produce cuando el glaseado no se extiende correctamente, y es frecuente en las aplicaciones a pistola.
Correcciones recomendadas:
-Aumentar ligeramente la temperatura de cocción, para ayudar a que el glaseado se extienda
-Utilizar una boquilla más pequeña
-Si el defecto es visible antes de la cocción, basta con pasar la mano por las zonas que se quieran extender, la capa se igualará.
El color no es uniforme
La pieza está correctamente cocida, pero presenta zonas transparentes o cromáticamente desiguales.
Antes del esmaltado, es esencial limpiar bien la galleta con una esponja ligeramente húmeda para eliminar el polvo residual y mejorar la adherencia.
El color debe mezclarse bien y aplicarse según las instrucciones del fabricante, respetando la cantidad de capas y el método: pincel, inmersión o pulverización.
En el caso de galletas que hayan estado almacenadas durante mucho tiempo, una simple limpieza puede no ser suficiente: el polvo puede haberse infiltrado en la superficie porosa.
Para evitar desperdicios, es aconsejable recocer la pieza junto con otras galletas para eliminar cualquier residuo antes del esmaltado.

Superficie lechosa

Una cristalina demasiado densa o cocida a una temperatura insuficiente puede producir una superficie opaca y lechosa.
Es útil comprobar la densidad con un densímetro
– 30/40 Baumé sobre galleta blanca
– aprox. 45 Baumé sobre galleta roja
Una comprobación visual eficaz consiste en observar la decoración que hay debajo: siempre debe quedar visible a través de la capa cristalina.
Defectos en la cocción única
La monococción es un proceso con varias cuestiones críticas, ya que no sigue los pasos tradicionales de la cerámica. Su adopción debe evaluarse cuidadosamente proyecto por proyecto y debe excluirse para objetos destinados a entrar en contacto con alimentos.
El esmaltado sobre un objeto en bruto es especialmente delicado: la arcilla, sensible al agua, puede absorberla en exceso, debilitando la estructura o deformando la pieza.
En el caso de las decoraciones engobadas, el color también puede arrastrarse durante la aplicación del esmalte.
Si deseas experimentar, puedes proceder con Engobe + cristalina o con esmalte directo, evitando en cualquier caso la aplicación por inmersión, que está totalmente desaconsejada en monococción.
¿Hay alguna forma de remediarlo en piezas ya cocidas?

Desgraciadamente, NO. La única solución posible en cada uno de estos casos es conocer bien los materiales y el horno y aprender de los errores una y otra vez para ser cada vez mejor.
Para los principiantes, el mejor consejo es no vivir estos episodios como fracasos y realizar siempre pruebas de muestra antes de concentrarse en el proyecto final. Cada pieza fallida es una lección práctica: dice algo sobre la velocidad de secado, la mano de obra o el tipo de arcilla utilizada. Conservar estas piezas como referencia puede ser sorprendentemente útil con el tiempo.
Una reflexión final
La aparición de estos defectos nos enseña una cosa fundamental: a la arcilla no le gustan las prisas.
Cuanto más respeta el proceso sus tiempos naturales, más responde el material de forma estable y predecible.
Aprender a ir más despacio, observar e intervenir en el momento adecuado es uno de los aspectos más fascinantes de la cerámica.
