Hay muchas buenas razones para hacer tu propio jabón en casa: es una actividad divertida y relajante, claro, pero también permite conocer los ingredientes de lo que usamos diariamente en nuestro cuerpo y elegirlos saludables y naturales.
En este artículo te proporcionamos toda la información que necesitas para producir de manera autónoma un jabón bueno, sano, bonito de ver y fragante!

El jabón de antes y el jabón de hoy
En el pasado, para hacer jabones se utilizaba la lejía de ceniza de madera, un ingrediente de difícil manipulación y bastante peligroso, hoy gracias a la lejía comercial, o soda cáustica, podemos alcanzar mejores resultados y de manera más segura incluso en casa. Los otros dos ingredientes esenciales para hacer jabón son: grasa y agua.
Podemos dividir las operaciones en dos fases principales. La primera, más operativa, durante la cual se mezclan juntos los tres ingredientes principales, iniciando así el proceso de saponificación, y se transferirá la mezcla a los moldes. La segunda, llamada curado, durante la cual la reacción química entre los ingredientes continuará actuando e induciendo nuestro jabón, hasta que alcance la consistencia que deseamos.
Hacer jabón es más simple de lo que se puede pensar, ¡y puede ser fuente de grandes satisfacciones!
Los ingredientes principales para hacer jabón: soda cáustica, grasa y agua
La soda cáustica

Es un ingrediente que puede resultar peligroso si no se maneja con las precauciones adecuadas. Aquí hay algunas cosas importantes que saber:
- La sosa cáustica puede reaccionar con los metales: no debe entrar en contacto con zinc, hierro, aluminio o estaño/lata. Los recipientes adecuados son de vidrio, acero, plástico resistente al calor o recipientes esmaltados.
- Durante la reacción con el agua, la sosa cáustica produce calor: es importante usar agua fría y un recipiente que soporte temperaturas superiores a 93 °C.
- La sosa es cáustica, es decir, corrosiva, y es muy nociva si se ingiere: mantenla fuera del alcance de niños y animales. Recuerda que el único modo en que la sosa cáustica puede causar daños es por contacto, y sus quemaduras no son instantáneas, sino que actúan en unos minutos. Si entras en contacto con la sosa cáustica, enjuaga las manos con vinagre y aclara inmediatamente con agua corriente.
¡Podrías preguntarte si el uso de un ingrediente tan agresivo como la sosa cáustica hará que tu jabón sea corrosivo! ¡Ciertamente no! Durante el proceso, la sosa cáustica se transforma completamente en jabón y glicerina. ¡Tu jabón será súper seguro!
La grasa

Para hacer jabón puedes usar prácticamente cualquier tipo de grasa, a menudo se utilizan aceites vegetales líquidos: el aceite de coco blanco, por ejemplo, tiene excelentes propiedades espumantes, así como el aceite de coco amarillo. Te desaconsejamos algunas grasas como la grasa de mantequilla purificada, el aceite de algodón o el aceite de lino crudo porque tienen un mal olor.
Otros aceites que se pueden utilizar son: aceite de aguacate, de canola, de maíz, de sésamo claro, de oliva, de cacahuete, de cártamo, de soja, de girasol, de almendras dulces, de nueces y el aceite de germen de trigo.
El agua
En ciertas zonas de Italia, altas concentraciones de caliza y yeso hidratado presentes en el suelo se disuelven con la lluvia y filtran a través del terreno hasta el acuífero: esto produce un agua definida como dura que en el proceso de creación de jabones puede generar grasas insolubles llamadas películas o escorias de jabón.
Si vives en zonas con agua dura, probablemente lo sabes porque habrás oído a amigos y vecinos hablar de ello (existen de todos modos kits en el mercado para verificar el grado de dureza del agua), para la producción de tus jabones puedes usar agua destilada o realizar un tratamiento de descalcificación a tu agua.
QUÉ NECESITAS
- Contenedor con capacidad de un litro o un litro y medio, preferiblemente de acero.
Para evitar reacciones con la sosa cáustica, no utilizar recipientes de zinc, hierro, aluminio o lata. Los más seguros son de vidrio, esmalte, acero inoxidable y plástico resistente al calor. Atención también al grosor: si el recipiente es demasiado grueso, retendrá más el calor y prolongará los tiempos de espesamiento del jabón. - Contenedor resistente al calor con una capacidad de al menos ½ litro
Al mezclar la sosa cáustica con agua fría se genera calor; es importante utilizar agua fría y un recipiente que resista temperaturas de alrededor de 93 °C. - Gafas de laboratorio, guantes de goma y mascarilla
Para protegerte durante las fases de manipulación de la sosa cáustica. - Una espátula de goma
Preferimos usar una espátula de goma para evitar rayar la superficie del recipiente de acero. La sosa cáustica no afecta a la goma, pero esta tiende a absorber las fragancias de los aceites esenciales, por lo que la espátula para mezclar el jabón debe destinarse únicamente a este uso.
Desaconsejamos el uso de una cuchara de madera, ya que con el tiempo la sosa cáustica debilita sus fibras y puede acabar rompiéndose. - Dos termómetros
Uno para el agua mezclada con la sosa cáustica y otro para la grasa. Cada termómetro debe poder medir de 32° a 120 °C y estar hecho de vidrio o acero inoxidable para resistir la corrosión.
Mide siempre la temperatura sumergiendo el termómetro sin que toque el fondo del recipiente, para evitar el contacto casi directo con la fuente de calor. Algunos termómetros tardan entre 3 y 5 minutos en indicar la temperatura correcta; consulta las instrucciones. - Libra de precision
El uso correcto de la báscula es fundamental para el éxito del jabón. Las recetas con cantidades imprecisas (tazas, cucharadas, etc.) suelen dar resultados poco satisfactorios.
Dado que se utilizan cantidades muy pequeñas de sosa cáustica, se recomienda una báscula electrónica con pantalla digital y una precisión de 2 g. - Moldes para jabón
El jabón se desmolda fácilmente de cualquier molde flexible, siempre que esté limpio (seco y no engrasado). Hobbyland ofrece una amplia gama de moldes, desde formas clásicas hasta las más originales. - Vaso medidor de vidrio o Pyrex
Se utiliza para medir la cantidad de agua. - Un temporizador
En las recetas siempre se especifica el tiempo de mezcla del jabón, por lo que es necesario utilizar un temporizador. - Una batidora (opcional)
Algunas recetas requieren el uso de una batidora de cocina en lugar de la espátula. La mayoría son de acero inoxidable, por lo que no se ven afectadas por la sosa cáustica.
Las salpicaduras son frecuentes al batir: mantén un paño húmedo a mano para limpiar posibles salpicaduras y utiliza siempre gafas de protección. - Guantes de horno o agarraderas
Necesarios para proteger las manos del calor transmitido por las mezclas al recipiente. - Cucharas medidoras de acero
Algunas fragancias oleosas pueden derretir ciertos tipos de plástico, por lo que se recomiendan cucharas medidoras de acero inoxidable, duraderas y resistentes a colorantes en polvo y fragancias.
Existen sets con medidas hasta 1/8 de cucharadita. Algunas recetas requieren 1/16 de cucharadita de un ingrediente.
Cómo hacer jabón: los pasos
- Paso 1
Pon la grasa y los ingredientes opcionales en un bol adecuado, caliéntalos a la temperatura especificada como temperatura de la grasa en la receta e inserta el termómetro (asegúrate de que no toque el fondo del bol para no alterar la lectura). Si la receta no indica lo contrario, une los ingredientes opcionales (por ejemplo, hierbas y cereales). Mantén la mezcla a la temperatura requerida.
- Paso 2
Póntete las gafas y los guantes de goma. Recuerda que si la mezcla de sosa cáustica y agua o el jabón fresco te salpican en la piel, tienes todo el tiempo para enjuagarla antes de que empiece a quemar.
- Paso 3
Disuelve la sosa cáustica en agua fría y espera hasta que alcance la temperatura especificada en la sección de agua y sosa cáustica. Usa un recipiente resistente al calor, como un vaso medidor de pyrex, para medir la cantidad de agua fría (21/23°C) especificada. La temperatura del agua es importante, si está más caliente o hirviendo podría desbordarse del recipiente; si está más fría (por debajo de 16°C) la mezcla no podrá alcanzar las temperaturas requeridas para algunas recetas. Mientras mezclas el agua con la espátula de goma, añade lentamente la sosa cáustica: verás que el agua se vuelve turbia y se calienta. En esta fase es recomendable evitar respirar los vapores que provienen de la mezcla. Inserta el termómetro en la mezcla y espera hasta que llegue a la temperatura especificada en la receta en la sección de temperatura agua-sosa cáustica.
- Paso 4
Cuando ambos compuestos alcancen las temperaturas especificadas en la receta, añade la mezcla de agua y sosa cáustica a la grasa.
- Paso 5
Mezcla durante el tiempo indicado en la sección de tiempo de espesamiento en la receta. La nueva mezcla, que al principio será acuosa, se volverá poco a poco más opaca y densa. La fase de espesamiento es necesaria si piensas añadir hierbas u otros aditivos en polvo al jabón, ya que si estuviera demasiado líquida, una vez añadidos en el molde acabarían flotando o quedando en el fondo.
- Paso 6
Para recetas que tengan un tiempo de espesamiento más largo de 5 minutos, añade la fragancia en los últimos 4/5 minutos del tiempo total. Para recetas con un tiempo de espesamiento inferior a 5 minutos, añade las fragancias justo después de haber unido las dos mezclas.
- Paso 7
Vierte el jabón en los moldes y raspa el exceso con una espátula de goma. Si es necesario, golpea suavemente el molde para nivelar el jabón. Llena los moldes un poco más del borde, después de 24 horas o cuando el jabón se haya endurecido, nivela con un cuchillo. Utiliza el jabón sobrante para hacer “confeti” o “bolas de jabón”.
- Paso 8
El envejecimiento es el tiempo que transcurre desde que vertemos el jabón en los moldes hasta el momento en que podemos retirarlo. En el momento de sacar el jabón de los moldes, el proceso de transformación aún no ha terminado, así que ponte los guantes de goma y sácalo presionando en la parte trasera de los moldes, un poco como cuando retiras los cubitos de hielo de una bandeja. Si esta operación no se realiza fácilmente, intenta dejar el molde en el congelador durante unas horas.
- Paso 9
El envejecimiento es el tiempo que transcurre desde que vertemos el jabón en los moldes hasta el momento en que podemos utilizarlo y dura aproximadamente tres semanas. Para algunos tipos de jabón es necesaria una maduración más larga. Anota: la fecha en que hiciste el jabón, el día previsto para la maduración y el nombre de la receta. Coloca el jabón sobre plástico o cartón y ponlo en un lugar donde pueda reposar durante el tiempo previsto. Gira los bloques varias veces durante la maduración para exponer al aire todos los lados.
- Paso 10
¡El proceso ha terminado y el jabón está madurado! Puede aparecer un polvo blanco en la superficie: es ceniza de soda (carbonato de calcio) que se forma por la reacción de la soda cáustica con el dióxido de carbono presente en el aire. Puedes intentar prevenirlo cubriendo el jabón en el molde recién vertido con film transparente para evitar que tome aire o simplemente puedes lavarlo frotando el jabón entre las manos bajo el agua corriente o con un paño húmedo.
Fragancias

La adición de fragancias oleosas puede añadir un toque diferente a las recetas de jabón, pero puede comprometer el buen resultado de la operación. El alcohol, por ejemplo, puede causar la separación irreversible de los ingredientes: siempre verifica que el aceite perfumado que piensas utilizar esté libre de él.
Aceites esenciales
Los aceites esenciales son extractos aromáticos obtenidos químicamente. Muchos de estos aceites tienen un pH ácido que puede influir en la reacción química de la soda y la grasa, usa una pequeña cantidad: por ejemplo, 2 cucharaditas por medio kilo de grasa.
Aromas naturales
Se utilizan normalmente para dar color, sabor y fragancia a los alimentos, es posible añadirlos a los jabones, pero a menudo durante el proceso de elaboración pierden su fragancia. Es mejor utilizar los aromas naturales en forma de aceite esencial, que son más estables: clavos de olor, canela, menta…
Otras fragancias
Ten cuidado con los aceites para potpourri o los perfumes para velas: si la etiqueta dice “evitar el contacto con la piel” o “este aceite puede dañar los acabados de madera”, no lo utilices para tu jabón.
Olores extraños
Durante la elaboración, desde el bol de mezcla pueden surgir olores extraños, aditivos como leche o almidón pueden provocar olores desagradables que, sin embargo, en la mayoría de los casos, desaparecerán durante el curado. La verdadera prueba de la fragancia de un jabón se puede hacer solo después de 3 meses, antes de eso el olor de tu jabón podría no ser el definitivo.
Fragancias limpias
Las fragancias oleosas más estables para hacer jabón, en nuestra opinión, son: bergamota, madera de rosa, comino, aceite de madera de cedro, canela, citronela, aceite de clavo, flores de naranja, pachulí, menta piperita, pimienta de Jamaica, romero, madera de sándalo, sassafrás, menta verde y tomillo.
Aditivos
Los aditivos no son fundamentales para hacer jabón, pero contribuyen a darle características particulares. Aquí tienes una lista de los principales aditivos:
Almidón
Los almidones son gránulos de cereales como avena, cebada o copos de arroz. Los almidones son calmantes para la piel, contribuyen a dar una textura al jabón y pueden acortar el tiempo de espesamiento. Los más clásicos son gránulos de cereales como avena, cebada o copos de arroz.
Productos terrosos
Pómez, arcilla, caolín, bentonita y talco no saponifican y permanecen en su forma original. Contribuyen a la textura, hacen que el jabón sea más opaco y espesan la mezcla.
Cera
La adición de cera en las recetas acorta los tiempos de espesamiento, reduce la formación de ceniza de soda y hace que el jabón sea más rígido.
Resina (por ejemplo, resina de pino)
La resina endurece el jabón y le da un color marrón, reduce el tiempo de espesamiento.
Hierbas
Un ingrediente opcional. Te recomendamos usarlas en polvo para evitar que el jabón terminado resulte demasiado abrasivo. Las hierbas espesan la mezcla y acortan el tiempo de espesamiento.
Frutas y verduras
Mejor secas y pulverizadas, ya que las frescas maduran y se pudren también dentro del jabón.
Color
Si queremos dar un toque de color a nuestros jabones, debemos tener en cuenta dos características que deben tener los colorantes para jabón:
- Estabilidad: debe resistir la alcalinidad de la sosa cáustica para que el color no se altere (incluso después del curado).
- Resistencia: el jabón debe mantener el color sin decolorarse y, sobre todo, no debe manchar otras superficies. Independientemente del color del jabón, la espuma debe ser blanca. Las espumas coloreadas pueden manchar las manos.
